A tí que sin estar te encuentro en mi corazón

Hoy te has ido.

La lluvia no moja mi suelo pero sí mis ojos que perdidos recuerdan tu sonrisa.

Y suspiro en silencio: ¡aún no puedo creerlo! 

En tu descanso mi pensamiento,

desde este rincón de mi alma,

grita triste compartiendo mi sentimiento.

A tí, Magdalena, que tendrás siempre un rincón aquí dentro.